Todos sabemos que el precio que cobres a tus clientes por un producto o servicio influye directamente en el éxito de tu negocio y que algunas veces tener mejores ofertas que la competencia puede darte buenos resultados.

Muchas empresas definen sus precios al momento de iniciar el negocio, pero después, quizás por miedo a perder clientes, evitan realizar aumentos y, si los hacen, muchas veces son casi insignificantes.

¿Cómo se define el precio de un producto o servicio?, ¿cuál es el margen de ganancia ideal?, ¿cada cuánto tiempo y cuánto debes aumentar tus precios?, son preguntas claves a la hora de idear un modelo de negocio y por lo general, suele haber mucho desconocimiento en las administraciones de las pequeñas empresas cuando se trata de precios.

El “low cost” ha estado de moda en varias industrias los últimos años, pero cuidado, porque aunque puede servir como gancho para atraer nuevos clientes, también puede convertirse en un arma de doble filo.

A continuación, te presentamos 6 indicadores de que tu precio puede estar demasiado bajo:

  1. No has aumentado ni un peso en los últimos años. Si actualizas tu servicio, mejoras tus productos y ofreces más valor, debes aumentar tus precios, da igual si lo haces una, dos o más veces al año. Si lo que cobras corresponde a la calidad del producto que ofreces siempre habrá clientes dispuestos a pagar por ello.
  2. Defines los precios en función de los costos. Muchos emprendedores calculan sus costos básicos y luego fijan un precio en base a un determinado porcentaje de lucro. Lo ideal es evaluar con detenimiento cada uno de los factores del producto, como por ejemplo su imagen, utilidad, gastos ocultos, entre otros.
  3. Defines los precios en función de tus competidores. Es común que se realicen comparaciones y estudios para evaluar la competencia, de hecho, es necesario. Pero finalmente, el cliente paga por un producto que resuelva sus necesidades, y por lo tanto, es el valor del producto lo que cuenta.
  4. No asocias el precio a la demanda. Es ley universal de la economía: Si la oferta es menor que la demanda los precios deben subir. Por lo tanto, los productos o servicios más demandados deben ofrecerse a precios mayores. Es la ventaja de las modas y hay que aprovecharla.
  5. No quieres perder la relación con tus clientes. Muchas empresas de servicios trabajan con precios más bajos porque desean mantener la fidelidad de sus clientes. Si aumentas tus precios y el servicio sigue siendo impecable, ellos no te cambiarán.
  6. Tu precio está muy por debajo del mercado y sin una razón de peso. Llega un momento en el que no existen excusas para cobrar tan poco por un producto de calidad. Entiéndelo, si proporcionas a tus clientes soluciones a sus necesidades que la competencia no puede, entonces estás en ventaja y un paso más adelante, por lo tanto, tienes una mayor capacidad de fijar precios más altos. ¿Por qué no arriesgarse a darle valor a tu producto?

El modelo de negocio de las mejores compañías del mundo se basa en marcar los precios de sus productos en relación a su valor. David Finkel, CEO de Maui Mastermind -una de las mejores compañías de coaching en negocios- , sugiere en un artículo publicado en INC.com: “Si usted ofrece más valor, por ejemplo, un mejor servicio, mayor calidad, más personalización, etc., entonces no tenga miedo de cobrar por ese valor extra”.

Créditos: Inc.com