Gerentes, supervisores, líderes de equipo, responsables de área. Los mandos medios son nada más y nada menos que los representantes directos de los niveles ejecutivos de una compañía de cara a los empleados. Son los encargados de que los equipos de trabajo cumplan sus objetivos en tiempo y forma: esto los hace directamente responsables del funcionamiento total de una organización. La eficiencia, la agilidad, la eficacia, el volumen de ventas, la gestión de los procesos internos, la comunicación externa y la captación de nuevos negocios recaen en sus manos; pero también el manejo integral del personal. Es decir que la motivación de los equipos, la capacitación y el clima interno de trabajo también están dentro de sus responsabilidades.

Por todo esto, una compañía no debe seleccionar a sus mandos medios basándose únicamente en facultades como la experiencia y el conocimiento en el rubro de pertenencia. Los mandos medios tratan a diario con las personas que trabajan dentro de la organización. Y para tratar con personas, se requiere un conjunto de habilidades y sensibilidades especiales. Algunas pueden desarrollarse con el tiempo, otras no tanto. Pero es importante que se puedan detectar estas características (existentes o en potencia) en cada uno de los gerentes, supervisores, líderes de equipo o responsables de área que formen parte de la empresa. A continuación, una lista de las cuatro cualidades clave que deben estar presentes en los mandos medios; cualidades que también definen al liderazgo:

  1. Empatía

Como decíamos antes, no es fácil tratar con la gente. Y la clave para generar buenas relaciones interpersonales es “conectar” con ellas a nivel emocional. Esto lo pueden lograr solamente aquellos que saben ponerse en el lugar del otro y lo demuestran. Aquellos que sienten que es importante el bienestar y la comodidad de los demás. La Empatía genera automáticamente complicidad, y la complicidad, el deseo de no defraudar al otro. Por eso los mandos medios empáticos lideran equipos de trabajo más comprometidos.

  1. Creer en su trabajo y en su empresa

Poco puede hacer un líder para mantener motivado a su equipo si él mismo no está comprometido con lo que hace y con la misión que lleva adelante la compañía a la que pertenece. Es importante que los mandos medios tengan la “camiseta puesta” de los valores de la empresa, y sepan transmitirlos a sus subordinados. Motiva trabajar con gente dedicada, 100% involucrada con lo que hace, entusiasmada con sus tareas diarias. Por el contrario, aquellos que van a la oficina a desgano, enojados o cansados generan un clima de trabajo desagradable y triste.

  1. Espíritu colaborativo

Varias cabezas piensan más y mejor que una, y un buen líder lo sabe. Por eso sabe propiciar un espíritu colaborativo e integrador en sus equipos de trabajo para que las ideas se intercambien y los resultados sean mejores cada vez.

  1. Conocimiento profundo de sus subordinados

Todos somos diferentes y los buenos mandos medios lo saben. Pero además, conocen las fortalezas y debilidades de cada uno de sus empleados. De esta manera pueden armar equipos de trabajo en los que, entre todos, se complementen y se potencien. Por otro lado, conocer profundamente las capacidades de sus subordinados es clave para detectar las necesidades de capacitación específicas de cada uno y ayudarlos a aumentar sus aptitudes. El desarrollo profesional de los empleados siempre va a ser beneficioso para toda la organización.