Si eres un emprendedor, vender tu empresa puede ser bueno, podría significar el éxito. Normalmente provee de seguridad financiera, da una sensación de satisfacción personal y de realización.

Pero al mismo tiempo te hace sentir como si tuviste una perdida, pues ya no estás en control de tu negocio. Empezarás a sentir dudas al respecto, la incertidumbre te haría pensar: “¿Que haré ahora?”

Es una experiencia natural sentir esa mezcla de sentimiento cuando vendes tu empresa, pero no quieres arrepentirte de esa decisión ni sentir que diste una parte de tu alma al hacerlo.

Por lo que a continuación te enseñaremos a cómo vender tu empresa sin remordimiento.

Ten en mente que vender tu empresa es un arma de doble filo

Una de las mejores formas para lograrlo es hablar con otros que hayan pasado por esta situación. No necesariamente deben estar en la misma industria, localidad ni deben haber tenido una empresa de igual tamaño a la tuya.

Aprenderás mucho al buscar los consejos y experiencias de otros que hayan vendido sus empresas. Las primeras preguntas que hagas podrían ser:

  1. ¿Cómo te sentiste la semana después de vender tu empresa?
  2. ¿Qué harías diferente si supieses lo que sabes ahora?
  3. ¿Qué te sorprendió más al vender tu empresa?

Haz una lista de las cosas que te importan

Habrá cientos de condiciones durante la venta de tu empresa. Pero, ¿Cuáles no son negociables?

Cuando Joe Roetheli, fundador de S&M NuTec, vendió su empresa a Mars Company, él tenía 3 simples demandas:

  1. No vendería por menos de lo que él quería
  2. Quería garantía de que sus empleados podrían trabajar por al menos 1 años en Mars Company.
  3. El y su esposa querían irse tan pronto como el dinero estuviese en sus cuentas bancarias

Y afortunadamente para él, Mars Company cumplió con todas sus demandas.

Cuida a tus empleados

Diane Hessan vendió su empresa Communispace a Omnicom en 2011. En ese tiempo ella tenía alrededor de 300 empleados.

Antes de empezar Communispace, Diane había trabajado en la directiva de otra empresa que se vendió. Ella vio como el CEO fue de oficina en oficina distribuyendo una porción de las ventas a cada empleado.

Le tomó 12 años, pero el día llegó en el que ella, siendo CEO, se movilizó de oficina en oficina haciendo lo mismo por cada uno de sus empleados. Ella escuchó historia tras historia sobre la diferencia que el pago hacía en ellos y afirmó que era el día más satisfactorio de su vida.

Luego no sintió remordimientos.

Véndela al que encaje, no al que más ofrezca

Por supuesto que las cosas serán diferentes en la nueva empresa de lo que estuvieron contigo. Y obviamente quieres conseguir el mejor precio posible, aunque quizá no tengas la suerte de tener múltiples compradores.

La mejor forma de arrepentirte de vender tu empresa es vendérsela al comprador incorrecto. Por ejemplo, si tu empresa es conocida por su servicio al cliente, quieres venderla a alguien que tendrá bien cuidados a tus clientes. Si atraes clientes leales, quieres traspasar tu empresa a una que haga lo mismo con los suyos.

Utiliza estas cuatro prácticas y probablemente vendas tu empresa sin remordimiento alguno.